¿Qué es realmente la osteopatía?
Identidad, principios y forma de entender al paciente
Cuando se habla de osteopatía, muchas personas piensan inmediatamente en una manipulación de la columna, en una articulación que “cruje” o en alguien que intenta “colocar” una parte del cuerpo.
Estas imágenes se han popularizado, pero ofrecen una visión muy limitada. La osteopatía utiliza técnicas manuales, aunque no puede definirse únicamente por ellas. Su identidad se encuentra, sobre todo, en una manera de entender al paciente y de relacionar los diferentes elementos que influyen en su funcionamiento.
Más que un conjunto de técnicas
Una técnica es una herramienta. Puede ser una movilización articular, un trabajo sobre los tejidos blandos, una contracción muscular dirigida o una maniobra de baja o alta velocidad.
Pero la aplicación de una técnica, por sí sola, no constituye un tratamiento osteopático.
Antes de decidir cómo intervenir es necesario comprender qué le sucede a la persona, cómo ha aparecido el problema, qué estructuras o funciones pueden estar implicadas y cuáles son los factores que lo mantienen o modifican.
Por eso, la osteopatía no debería empezar con una manipulación, sino con una pregunta:
¿Qué está ocurriendo en esta persona y cómo se relacionan entre sí los diferentes elementos de su problema?
La técnica aparece después, cuando existe un objetivo clínico que justifique su elección.
La persona como unidad funcional
Uno de los principios centrales de la osteopatía es considerar al ser humano como una unidad dinámica.
Esto significa que el cuerpo no funciona como una suma de piezas independientes. Los músculos, las articulaciones, el sistema nervioso, la respiración, la circulación y el resto de los sistemas fisiológicos interactúan continuamente.
También intervienen la actividad física, el descanso, la alimentación, el estrés, las experiencias previas, el entorno laboral y la manera en que cada persona interpreta y afronta su problema.
Considerar a la persona como una unidad no implica atribuir todos los síntomas a una misma causa. Significa evitar una visión excesivamente fragmentada.
Una persona con dolor cervical puede presentar una limitación local, pero también puede estar influyendo su forma de respirar, la carga de trabajo, la calidad del sueño, una lesión previa o el miedo a determinados movimientos. Otro paciente con el mismo diagnóstico puede tener condicionantes completamente diferentes.
El diagnóstico puede ser el mismo. La persona nunca lo es.
La relación entre estructura y función
Otro de los principios osteopáticos es la relación entre estructura y función.
La estructura se refiere a los tejidos y a la organización corporal: articulaciones, músculos, fascias, huesos, nervios y demás componentes anatómicos.
La función se refiere a lo que esos tejidos hacen: moverse, estabilizar, transmitir fuerzas, respirar, adaptarse a las cargas o coordinar una determinada actividad.
Ambas dimensiones se influyen mutuamente.
Una articulación con poca movilidad puede modificar la manera de caminar. Una lesión puede provocar que otras regiones asuman más carga. Una actividad repetida puede cambiar la movilidad, la sensibilidad o la tensión de determinados tejidos. Una respiración poco eficiente puede alterar el movimiento del tórax y la participación de la musculatura cervical.
El osteópata trata de comprender estas relaciones. No se limita a señalar que una estructura está rígida o sensible, sino que intenta establecer qué importancia tiene ese hallazgo dentro del problema del paciente.
Encontrar una limitación no significa necesariamente haber encontrado la causa.
Adaptación y autorregulación
El organismo está continuamente adaptándose.
Cuando caminamos, corremos, trabajamos, dormimos poco o atravesamos una situación de estrés, el cuerpo modifica su actividad para responder a esas demandas. En muchos casos, estas adaptaciones son útiles y permiten mantener la función.
El problema aparece cuando la demanda supera la capacidad de respuesta, cuando una adaptación deja de ser eficiente o cuando se mantiene durante demasiado tiempo.
Desde la perspectiva osteopática, el tratamiento no pretende controlar cada proceso del organismo. Busca mejorar determinadas condiciones para que la persona pueda recuperar una función más eficaz y tolerar mejor las cargas.
Esto puede implicar reducir una limitación de movilidad, disminuir una sensibilidad excesiva, facilitar un movimiento o modificar temporalmente una actividad que está sobrepasando la capacidad del paciente.
Una atención centrada en la persona
El documento de la OMS describe la osteopatía como una atención centrada en el paciente más que exclusivamente en la enfermedad.
Esto no significa ignorar los diagnósticos. Al contrario: conocerlos es fundamental para comprender el problema, valorar sus posibles riesgos y decidir si el tratamiento osteopático está indicado.
Pero el diagnóstico no contiene toda la información necesaria para tratar a una persona.
Dos pacientes con una misma hernia discal pueden presentar síntomas, limitaciones y capacidades muy distintas. Uno puede tener dolor intenso y miedo al movimiento; otro puede realizar una vida casi normal. Uno puede necesitar reducir temporalmente su carga; otro, recuperar confianza y actividad.
La atención centrada en la persona intenta responder a estas diferencias.
Una manera de observar y relacionar
La osteopatía no se define solamente por el lugar donde se colocan las manos, sino por el razonamiento que orienta esa intervención.
Su forma de entender al paciente se basa en varias ideas:
• el organismo funciona como una unidad;
• estructura y función están relacionadas;
• el cuerpo se adapta continuamente;
• los síntomas están influidos por múltiples factores;
• el tratamiento debe ajustarse a cada persona.
Estas ideas se traducen en una valoración que intenta integrar la historia clínica, la exploración y la respuesta del paciente.
En la siguiente entrada veremos cómo se desarrolla este proceso en la práctica: qué hace un osteópata desde que recibe al paciente hasta que decide si debe tratar, recomendar, reevaluar o derivar.
Documento de referencia: Organización Mundial de la Salud (2010). Benchmarks for Training in Osteopathy.